Hoy el contrabando de cigarrillos ya supera en volumen al comercio formal en Chile, alcanzando el 51,9% del mercado nacional en 2024. Pero más allá de las cifras, lo preocupante es su transformación: ya no se trata solo de ventas en ferias libres o esquinas, sino de una red logística estructurada, con entregas a domicilio, envíos por encomienda y ventas a través de redes sociales.
Un reciente reportaje emitido en TVN revela cómo este negocio ilícito se ha sofisticado al punto de funcionar como un verdadero holding criminal, donde los proveedores ofrecen sus productos de forma online y los envían mediante empresas formales de transporte, muchas veces sin ningún tipo de control o fiscalización.
Una cadena multimillonaria con riesgos casi nulos
Según los expertos, las penas actuales son tan bajas que resultan poco disuasivas. Sumado a esto, el negocio es lucrativo, ya que los involucrados marginan ganancias entre 2 y 3 millones de pesos mensuales sin enfrentar sanciones proporcionales. Esta impunidad es uno de los factores que ha permitido la expansión del mercado ilegal de cigarrillos en todo el país.
Delitos múltiples, impacto nacional
Aunque el delito base es el contrabando, esta actividad involucra también evasión de impuestos, infracciones sanitarias y competencia desleal, especialmente hacia los pequeños comercios que sí cumplen con la normativa. A esto se suma la participación indirecta de empresas formales de encomienda que, sin saberlo o sin control adecuado, contribuyen a la distribución masiva de productos ilegales.
Además, la expansión del comercio ilícito por canales digitales y envíos a domicilio ha hecho más difícil su fiscalización, lo que exige una respuesta urgente desde el ámbito legislativo, judicial y ciudadano.
El contrabando ya no es lo que era. Hoy es un negocio digitalizado, millonario y cada vez más normalizado.
Hoy este delito afecta más que nunca al país. No debe mirarse como un ejemplo a seguir, no es un negocio “atractivo” ni inofensivo: es un sistema ilegal que debilita al Estado, evade impuestos que podrían financiar salud, educación o seguridad, y desplaza al comercio legal y local que sí cumple las reglas. Cada vez que se normaliza este delito, perdemos como sociedad: se fortalece el crimen organizado y se debilita la justicia.
Por eso, no seas parte de esta cadena. Rechazar el contrabando es una forma concreta de proteger nuestro entorno, nuestros recursos y nuestro futuro como país.
Revisa el reportaje completo aquí: Contrabando a domicilio: danza de millones y penas bajas | 24 Horas TVN
