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Contrabando de cigarros: El nuevo negocio de los narcotraficantes

En pleno Desierto de Atacama se encuentra la denominada “ruta del cigarrero”. Allí son habituales los operativos policiales por contrabando, debido a que los criminales la usan para transportar cargas ilegales desde el norte hasta las zonas más pobladas del país.

El pasado 17 de junio siete camiones circulaban por esta vía con una carga de contrabando de cigarros. A la altura de Quillagüe, un grupo de ocho personas fuertemente armadas interceptaron la caravana para apropiarse de la mercancía.

La banda dio muerte a dos de los conductores y se quedó con la carga. El hecho fue considerado como poco común entre contrabandistas y más habitual en el narcotráfico.

De acuerdo a información suministrada por la PDI, desde hace un par de años algunos narcotraficantes también se dedican al mercado ilegal de tabaco ya que las ganancias de ambos delitos son bastante parecidas pero los riesgos del contrabando de cigarros son menores.

En la actualidad, en el mercado formal de cigarros, cerca del 70% del precio corresponde a impuestos mientras que, en el informal, una cajetilla puede ser comprada para contrabando en $ 700 pesos, y su venta minorista alcanzar los $ 1.500.

El contrabandista arriesga una multa de entre una y cinco veces el valor de la mercancía y/o una pena que va desde 61 a 540 días. En cambio, por tráfico de drogas, los castigos van desde los cinco años y un día a 15 años de presidio, además de una multa de 40 a 400 UTM. Por esta razón, algunos narcotraficantes ven con buenos ojos cambiar de “rubro”.

Fuentes:
Observatorio de Comercio Ilícito
La Tercera